El matrimonio en el Islam: condiciones, Sunna y elección del cónyuge

19 de septiembre de 2022 – Instituto Al-Dirassa

Pétalos de flores de colores para una boda

Introducción

Hlel, fatha, en el ayuntamiento, en un salón, matrimonio según la Sunna, matrimonio char‘i, unión libre, matrimonio en el país de origen, poligamia… Todos estos términos y expresiones hacen referencia a un único acontecimiento: el matrimonio en el Islam.

En el Islam solo existe un tipo de matrimonio: el matrimonio char‘i y conforme a la Sunna. Esto significa un matrimonio por Allah, de acuerdo con las normas de la sharía de Allah —el conjunto de las normas jurídicas islámicas— y con la Sunna, es decir, las enseñanzas establecidas mediante los hadices de nuestro Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él—.

¿Por qué existen entonces todas estas expresiones? Son el resultado de innovaciones y prácticas inventadas según las culturas, los países de origen y las desviaciones de cada persona. Además, suele existir una confusión entre el contrato matrimonial en el Islam y las celebraciones que lo rodean, conforme a las costumbres de distintas regiones del mundo.

En este artículo explicaremos el matrimonio en el Islam basándonos en nuestras fuentes principales: el Corán y la Sunna de nuestro Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él—.

2. ¿Qué es el matrimonio en el Islam?

El matrimonio en el Islam es, ante todo, un acto de adoración, antes incluso de ser un acto de la Sunna, un acto jurídico o un acto de amor.

¿Qué entendemos por adoración? Se trata de todo aquello que Allah ama y aprueba, ya sea en forma de palabras o de actos, visibles u ocultos.

El matrimonio en el Islam sigue distintas normas según las escuelas jurídicas y las regiones del mundo. Sin embargo, existen elementos inmutables que están conformes con las enseñanzas de nuestro Profeta Muhammad —que la oración y la paz de Allah sean con él—. Estas reglas de la Sunna validan el matrimonio en el Islam.

El matrimonio en el Islam sella la unión de dos personas, ambas púberes y responsables psicológica y jurídicamente, es decir, una persona de sexo masculino y una persona de sexo femenino, en el nombre de Allah y siguiendo las enseñanzas de nuestro Profeta Muhammad —que la oración y la paz de Allah sean con él—.

A continuación estudiaremos las cuatro condiciones esenciales del contrato matrimonial según la escuela malikí, mayoritaria en el Magreb y en Francia.

Sin embargo, el matrimonio en el Islam no se limita a ser una unión entre dos personas de distinto sexo. Constituye la piedra angular de la sociedad islámica.

¿Por qué se considera el matrimonio en el Islam la base de una sociedad sana?

Porque establece derechos y deberes que aportan equilibrio a la sociedad. Estos derechos y deberes incluyen los de los cónyuges entre sí, los de los padres hacia sus hijos y los que se aplican en caso de divorcio.

Todo está equilibrado y regulado. Como todas las normas de la sharía, el matrimonio en el Islam busca establecer la justicia para todas las partes implicadas, en lugar de la libertad de hacer lo que cada uno desee.

3. ¿Qué dicen la Sunna y los hadices sobre el matrimonio en el Islam?

El matrimonio en el Islam no solo está recomendado, sino que nuestro Profeta Muhammad —que la oración y la paz de Allah sean con él— lo elevó al rango de acto religioso, mucho más allá de una simple formalidad mundana.

Según ‘Aisha —que Allah esté complacido con ella—, el Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— dijo: «El matrimonio forma parte de mi Sunna, y quien no sigue mi Sunna no forma parte de mi comunidad. Casaos, pues me sentiré orgulloso de ver que mi comunidad es la más numerosa el Día del Juicio. Quien tenga los medios, que se case; y quien no pueda, que ayune, pues el ayuno será una protección para él» —relatado por Ibn Mayah y autentificado por el shéij Al-Albani en Sahih Al-Jami, n.º 6807—.

Es fundamental leer y meditar este hadiz de nuestro Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— sobre el matrimonio en el Islam. El matrimonio en el Islam es una Sunna, una tradición establecida por nuestro Profeta, quien declaró claramente que quien no la sigue no forma parte de su comunidad.

Otro hadiz que destaca la importancia del matrimonio en el Islam dentro de la Sunna es el siguiente:

Según Ibn Mas‘ud —que Allah esté complacido con él—, el Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— dijo: «¡Oh, jóvenes! Quien de vosotros tenga los medios, que se case, pues ello le ayudará a bajar la mirada y a mantenerse casto. Y quien no tenga los medios, que ayune, pues el ayuno será para él una protección» —relatado por Al-Bujari en su Sahih, n.º 5065, y Muslim en su Sahih, n.º 1400—.

A través de los hadices de nuestro Profeta, resulta evidente que el matrimonio en el Islam tiene tal importancia en la Sunna que existen instrucciones directas para casarse y animar a los jóvenes a hacerlo si tienen los medios.

Según Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, el Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— dijo: «Si se presenta ante vosotros un hombre cuya religión y comportamiento os satisfacen, casadlo. Si no lo hacéis, habrá desorden en la Tierra y una gran corrupción» —relatado por At-Tirmidhi y autentificado por el shéij Al-Albani—.

El matrimonio evita que los jóvenes caigan en la depravación e impide así la propagación del caos en la Tierra. El desorden mencionado en este hadiz por nuestro Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— se refiere a la multiplicación de niños nacidos fuera de una unión legítima, sin marco jurídico ni responsables legales, lo que crea un problema de justicia social.

Este hadiz también nos enseña que la petición de matrimonio, la jitba, es un acto recomendado según la Sunna. El Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— dijo: «Que ningún hombre pida en matrimonio a una mujer que su hermano ya haya pedido» —relatado por Al-Bujari y Muslim—.

Este hadiz indica que la petición de matrimonio está legislada y permitida para el primer pretendiente, y que es obligatorio respetar su derecho en la petición. Además, el propio Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— pidió en matrimonio a ‘Aisha y Hafsa.

4. Las cuatro condiciones del matrimonio en el Islam

A. La presencia de un tutor

Según ‘Aisha —que Allah esté complacido con ella—, el Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— declaró: «No hay matrimonio sin tutor, y el dirigente de la comunidad es el tutor de aquella que no tiene tutor» —relatado por Ahmad y autentificado por el shéij Al-Albani—.

Por tanto, en un matrimonio islámico es obligatorio que la mujer esté representada por un tutor. Este tutor puede ser su padre, su hermano o, en ausencia de ambos, su tío paterno. Si tampoco ellos están disponibles, entonces, conforme a la enseñanza de nuestro Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él—, el responsable de la comunidad en la que vive la mujer se convierte en su tutor.

Pero ¿por qué es esencial tener un tutor en un matrimonio islámico? La presencia del tutor es fundamental para proteger los derechos y los intereses de la futura esposa, como establece un hadiz de nuestro Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él—.

B. La presencia de dos testigos durante el matrimonio

Según Yabir ibn ‘Abdillah —que Allah esté complacido con él y con su padre—, el Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— enseñó: «No hay matrimonio en el Islam sin la presencia de un tutor y dos testigos justos» —relatado por Al-Bayhaqi y autentificado por el shéij Al-Albani en Sahih Al-Jami, n.º 7557—.

Conforme a este hadiz, el matrimonio en el Islam solo puede celebrarse oficialmente si está presente un tutor de la novia y también dos testigos de buena moral. Los testigos, en particular, desempeñan un papel fundamental en la legalización del matrimonio en el Islam. Deben ser hombres respetables y dignos de confianza, libres de una reputación conocida de mentira o robo. Su presencia es esencial no solo para atestiguar el matrimonio, sino también para declarar en caso de litigio o posterior impugnación, de ahí la importancia de su buena moral.

C. El consentimiento mutuo durante el matrimonio

Según Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, el Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— enseñó: «No se casa a una mujer que ya haya estado casada sin pedir su consentimiento, ni se casa a una mujer virgen sin pedirle permiso» —relatado por Al-Bujari en su Sahih, n.º 5136, y Muslim en su Sahih, n.º 1419—.

Cuando se le preguntó cómo debía dar su consentimiento una mujer virgen, el Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— explicó: «Que guarde silencio (*)».

Además, Jansa bint Jidam Al-Ansariya —que Allah esté complacido con ella— relató que su padre la había casado cuando ella ya había estado casada anteriormente, pero no estaba de acuerdo con aquella decisión. Entonces acudió al Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él—, quien anuló el matrimonio —relatado por Al-Bujari—.

Otro relato menciona que una joven virgen se presentó ante el Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— para decirle que su padre la había casado contra su voluntad. El Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— le dio entonces la posibilidad de decidir sobre su propio matrimonio —relatado por Abu Dawud y autentificado por el shéij Al-Albani—.

Estos hadices demuestran claramente que el matrimonio en el Islam solo es válido si la mujer da su consentimiento libre y voluntario. Todo matrimonio celebrado sin el consentimiento informado de la mujer es contrario a la Sunna de nuestro Profeta y a la ley islámica. Los matrimonios forzados o concertados sin el consentimiento de la mujer son, por tanto, prácticas contrarias a las normas del matrimonio en el Islam.

D. La dote o mahr

Allah menciona en el Corán:

«Dad a las esposas su dote de buen grado. Pero si ellas os ceden voluntariamente una parte, disfrutadla con satisfacción y buen ánimo.» —Corán, 4:4—.

Según Ibn ‘Abbas, el término «dote» —nihla— utilizado en este versículo se refiere a la dote matrimonial.

Además, ‘Uqba ibn ‘Amir —que Allah esté complacido con él— relató que el Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— enseñó: «El mejor matrimonio es el que resulta más fácil» —relatado por Abu Dawud y autentificado por el shéij Al-Albani en Sahih Al-Jami, n.º 3300—.

Por tanto, el pago de la dote es una de las condiciones esenciales para la validez del matrimonio en el Islam. Es importante que se entregue de buen grado y con generosidad, conforme a las enseñanzas del Corán y de la Sunna del Profeta Muhammad —que la oración y la paz de Allah sean con él—.

5. La elección de los cónyuges: la etapa más importante del matrimonio en el Islam

La etapa más decisiva del matrimonio en el Islam no consiste en elegir la fecha de la boda, el salón de recepción o el menú, sino en elegir al esposo o a la esposa. Los sabios del Islam, basándose en la Sunna de nuestro Profeta, han definido una serie de características que deben evitarse en un hombre o una mujer musulmanes dentro del contexto matrimonial.

6. Los siete hombres que deben evitarse

A. El que no es musulmán

Allah declaró en la sura Al-Baqara: «No caséis a las creyentes con los asociadores —politeístas— hasta que crean. Ciertamente, un esclavo creyente es mejor que un asociador, aunque este os agrade. Ellos llaman al Fuego, mientras que Allah llama al Paraíso y al perdón por Su gracia.» —sura 2, versículo 221—.

B. El que no reza

Si el cabeza de familia no practica la oración, ¿quién tendrá autoridad para animar al resto de la familia a rezar? Sobre todo porque muchos sabios consideran que quien abandona deliberadamente la oración sale del Islam.

La oración es el pilar fundamental de la vida y de la adoración del musulmán. Es obligatorio respetar sus horarios y cumplir esta obligación.

Como relató Yabir —que Allah esté complacido con él—, el Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— enseñó que abandonar la oración es un pecado grave que puede conducir al asociacionismo y a la incredulidad —relatado por Muslim—.

Por tanto, todo musulmán, incluido el cabeza de familia, tiene el deber de realizar la oración regularmente y dar ejemplo a su familia. Esto ayuda a mantener la fe y la cohesión religiosa dentro del hogar, obedeciendo al mismo tiempo los mandatos de Allah.

C. El que no puede cubrir las necesidades esenciales

El principal deber del marido en el Islam es mantener a su esposa. Sin embargo, una persona ociosa o perezosa tendrá dificultades para asumir las necesidades cotidianas de su familia. Peor aún, si el sustento del hogar procede de una fuente ilícita, Allah puede no conceder Su bendición al matrimonio.

Por tanto, es esencial que el marido busque medios lícitos para ganarse la vida y mantener a su familia. El Islam fomenta el trabajo honrado y el comercio lícito. El Profeta Muhammad —que la oración y la paz de Allah sean con él— enseñó que el sustento lícito es una condición esencial para que los actos de adoración, incluido el matrimonio, sean aceptados por Allah.

En consecuencia, corresponde al marido asegurarse de que su fuente de ingresos sea conforme a la sharía —la ley islámica— y esforzarse por ganarse la vida de forma honrada y legal. Esto garantizará la baraka —bendición— en su vida matrimonial y en su sustento.

D. El dayuth

El término «dayuth» designa a un hombre que no siente celos protectores respecto a su familia, es decir, un hombre que no siente celos por las mujeres de su familia y tolera comportamientos inapropiados.

En otras palabras, el dayuth es un hombre que no protege a las mujeres de su hogar de las indecencias y los peligros exteriores que las amenazan. No muestra la vigilancia necesaria para preservar su honor y su dignidad.

El Profeta Muhammad —que la oración y la paz de Allah sean con él— advirtió que Allah privaría del acceso al Paraíso a tres tipos de personas: el alcohólico, quien se comporta mal con sus padres y el dayuth que permite la depravación dentro de su familia.

Por tanto, queda claro que la actitud del dayuth está severamente condenada en el Islam, porque compromete la moralidad y la preservación de los valores familiares. Se anima a los hombres a ser protectores y benevolentes con su familia, preservar su dignidad y guiarlos por el camino de la virtud.

E. El narcisista perverso

Por desgracia, es frecuente encontrar hombres que adoptan un comportamiento de dos caras: dulces y encantadores fuera de casa, pero tiránicos y opresivos dentro. Este comportamiento es preocupante, porque a veces utilizan la religión y sus enseñanzas para alcanzar sus objetivos en el matrimonio.

Pueden interpretar mal o desviar los principios religiosos para justificar un comportamiento abusivo hacia su esposa. Esto contradice las enseñanzas del Islam, que promueve la justicia, la benevolencia y el respeto mutuo en el matrimonio.

Es esencial recordar que el Profeta Muhammad —que la oración y la paz de Allah sean con él— enseñó a los hombres a ser protectores, apoyos y esposos benevolentes con sus mujeres. El matrimonio en el Islam se basa en la comprensión, la comunicación y el respeto mutuo.

Los abusos y los comportamientos tiránicos no pueden justificarse de ninguna manera en nombre de la religión. Los musulmanes deben recordar los principios fundamentales del Islam en el matrimonio, que hacen hincapié en la equidad, el amor y la misericordia.

F. El egoísta

Según ‘Aisha —que Allah esté complacido con ella—, el Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— enseñó: «El mejor de vosotros es quien mejor se comporta con su familia, y yo soy el mejor de vosotros con mi familia. Cuando uno de vosotros fallezca, dejadlo (*)».

Este hadiz destaca un valor esencial del Islam: la importancia de tratar a la familia con bondad, benevolencia y respeto. El propio Profeta fue un ejemplo en este ámbito, mostrando que el buen comportamiento con la familia es una manifestación de piedad y virtud.

En el contexto del matrimonio en el Islam, esto significa que el marido debe procurar mantener una relación armoniosa, afectuosa y respetuosa con su esposa. No debe ser egoísta, sino atento a las necesidades y los sentimientos de su familia. Este enfoque altruista y considerado es fundamental para mantener un matrimonio fuerte y satisfactorio conforme a las enseñanzas del Islam.

G. El avaro

Según Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, el Profeta —que la oración y la paz de Allah sean con él— enseñó: «La mejor forma de caridad es la que deja intacta la riqueza, y la mano superior es mejor que la mano inferior. Empieza por quienes están bajo tu responsabilidad.»

Este hadiz subraya la importancia de la generosidad y la beneficencia en la religión islámica. Destaca que la caridad no implica necesariamente derrochar la riqueza, sino dar de manera reflexiva para ayudar a quienes lo necesitan, procurando que primero se cubran las necesidades de la propia familia.

El Profeta también anima a comenzar por quienes están bajo nuestra responsabilidad, lo que significa que el cabeza de familia musulmán debe cuidar de su propia familia antes de ayudar a los demás. Esto subraya la importancia de mantener a la familia, incluida la esposa y los hijos, dentro del matrimonio en el Islam.

7. Las siete mujeres que deben evitarse

A. Al-Annânat - الأنانة

Una mujer que se queja constantemente y finge enfermedades para atraer la atención hacia sí misma.

B. Al-Mannânat - المنانة

Una mujer que presume constantemente de sus favores y cualidades, sin mostrar nunca gratitud hacia su marido.

C. Al-Hannânat - الحنانة

Una mujer excesivamente apegada a su familia y sus amistades, hasta el punto de descuidar su hogar y a su marido para pasar la mayor parte del tiempo con ellas.

D. El Kananah الكنانة ا

Una mujer que presume constantemente de su pasado y de sus orígenes, intentando destacar su propia historia y su herencia familiar.

E. Al-Haddâqat - الحداقة

Una mujer materialista que no contribuirá a tu vida religiosa y descuidará sus responsabilidades dentro del hogar.

F. Al-Barrâqat - البراقة

La mujer narcisista que dedica demasiado tiempo a su apariencia exterior en detrimento de sus responsabilidades domésticas, con el riesgo de caer en la actitud del tabarruy, es decir, salir de casa excesivamente adornada y perfumada para atraer la atención de los demás.

G. Ash-Shaddâqat - والشداقة

La mujer que habla incesantemente sin verdadero contenido corre el riesgo de revelar los secretos del hogar y puede llegar a ser más molesta que beneficiosa.

Conclusión

En resumen, el matrimonio en el Islam, conforme a la Sunna de nuestro Profeta, es un acto de adoración que une a dos personas de sexo opuesto con el fin de protegerse y preservar a la sociedad de la desobediencia, estableciendo un hogar en el que la adoración de Allah sea primordial. Existen condiciones jurídicas que deben respetarse para que el contrato matrimonial islámico sea válido, y estas condiciones se detallan en los hadices de nuestro Profeta. La elección del esposo o de la esposa es el elemento más decisivo del matrimonio en el Islam, porque desempeña un papel fundamental en la continuidad de un hogar musulmán y de una sociedad virtuosa. Que Allah bendiga a toda persona que desee casarse. ¡Amín!

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